Página principal Tradición europea y presente Polonia siempre en Europa El bautismo de Polonia

El bautismo de Polonia

En la alta Edad Media el territorio polaco estaba poblado por tribus eslavas. Como resultado de largos procesos, en el siglo IX se fundieron en una gran unión intertribal, que trajo como consecuencia, en el siguiente siglo, la construcción del estado polaco. El punto central de la creación del estado polaco se sitúa en los terrenos de la actual Polonia Mayor, con la capital en Gniezno, donde el poder era regentado por los príncipes de la dinastía Piast. El primer monarca histórico fue Mieszko I. En el año 966 tuvo lugar el bautismo del príncipe Mieszko I. Aquello se convirtió en un acto de enorme importancia para el nacimiento del estado, reforzó su soberanía, la cohesión interna y, también, llevó a Polonia a su integración en la Europa cristiana.

En tiempos de Mieszko I la capital del estado era Gniezno. En ella se construyó una iglesia donde fue depositado el cuerpo de San Adalberto, patrón de Polonia, muerto durante un viaje misionero a Prusia. Aquí tuvo lugar en el año 1000 la Asamblea de Gniezno, encuentro del emperador alemán Oto III con Boleslao Chrobry, que más tarde sería coronado como el primer rey de Polonia. Gniezno, en el aniversario del año 2000, fue testigo de una asamblea de Gniezno contemporánea: hasta este lugar llegaron los presidentes de los países europeos para confirmar la gran idea de su unión.