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Polonia: paisajes irrepetibles

En Polonia hay una gama completa de los paisajes más variados: desde las montañas altas, pasando por las mesetas, hasta las llanuras. Todas estas regiones están distribuidas paralelamente. A pesar de este esquema excesivamente simple, cada rincón o macrorregión tiene un aspecto irrepetible. A la variedad del paisaje contribuye también la marcada diferencia de las cuatro estaciones del año. El clima es benigno, sin bruscas anomalías del tiempo, y la temperatura media anual del aire oscila entre los 6°C y 9°C. Los inviernos más largos y nevados se dan en las altas montañas.

Apenas se han derretido las últimas nieves, en las suaves pendientes de las altas praderas de los Tatra florece, de forma masiva, el azafrán (Crocus scepusiensis). En las llanuras húmedas del valle del Narew, los terrenos inundados por las crecidas de primavera presentan un aspecto insólito.

En la primera quincena de mayo florecen los huertos de frutales, compuestos principalmente por distintos tipos de manzanos.

Las mayores plantaciones de frutales se extienden por la parte sudoeste de Mazovia (alrededores de Grojec y Rawa Mazowiecka), y en la Polonia Menor, en las cercanías de Sandomierz.

En junio florecen las amapolas, ornamento de los barbechos y caminos de todo el país.

En julio las salicarias en flor, especialmente bellas en Podlasie, constituyen el adorno de los prados.

El soleado y multicolor „otoño dorado polaco” tiene fama por su belleza.

En las llanuras del litoral se extienden por doquier los pintorescos brezales, entremezclados con los árboles enanos.

El pleno florecimiento de los brezos tiene lugar en la última década de agosto.

El tiempo otoñal es siempre caprichoso en el norte de Polonia. Tras fuertes y breves chaparrones aparece en el cielo el arco iris.

En Mazovia y Pomerania, a lo largo de muchos kilómetros, se extienden avenidas de árboles foliáceos, sobre todo de arces. Estos árboles forman un elemento inseparable de estas regiones, revistiéndose de una belleza especial en otoño, cuando sus hojas adquieren un color entre dorado y rojizo.

En una alta escarpa del Vístula, cerca de Sandomierz, se puede observar una curiosidad geológica única: los Montes Pieprzowe. Son éstos una forma original de erosión, adornada con arbolitos y arbustos, que forman, sobre todo en otoño, un bello marco para los nódulos de rocas muertas.