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Tradición europea y presente

Polonia es uno de los mayores países europeos. Idealmente situado en el centro del continente, en el cruce de importantes vías de tránsito, tiene un amplio acceso al mar Báltico. Estas condiciones son favorables para el desarrollo de la economía, el comercio y todo tipo de contactos internacionales.

Desde hace diez años Polonia aprovecha estas posibilidades que se han creado tras la liquidación de las barreras que dividían dos sistemas socioeconómicos. Ahora el continente está libre de divisiones artificiales, y los antiguos países socialistas de la zona de influencia de la desaparecida Unión Soviética han vuelto a la gran familia de países europeos, unidos por una historia y una cultura comunes.

Entre los países de la región, Polonia se ha consolidado desde hace diez años como líder de los cambios y ha conseguido los mayores avances. De este modo, está cada vez mejor preparada para la integración en el conjunto de países de la Unión Europea, para los cuales es actualmente un socio económico importante. Los intentos para conseguir el estatus de miembro de la comunidad europea duran ya algunos años, aunque se han visto acelerados desde el momento de la entrada de Polonia en la OTAN. A los ojos de muchos europeos, nuestro país ha conseguido logros de distinta magnitud, como son los índices macroeconómicos, pero también la exitosa muestra en la EXPO 2000 y la gran aceptación de los productos polacos en los mercados europeos o en los certámenes de promoción organizados en las capitales de distintos países.

A nuestro modo de ver, Polonia puede aportar mucho de novedoso para la realización de la visión de la Europa del nuevo siglo. En el pasado, nuestro país se benefició en gran medida del patrimonio de la civilización occidental, pero también hizo su aportación a la tradición común europea, y hoy dicho intercambio trae resultados todavía más espléndidos.