Página principal Polonia: un pais de bellos paisajes... Polonia: una naturaleza limpia Un mundo de cenagales salvajes

Un mundo de cenagales salvajes

A vista de pájaro, el Biebrza se nos presenta como una maraña de cauces, meandros y antiguos cauces de ríos, y de juncales, carrizales y prados parcelados. Los terrenos anegados, abarcan sólo parte de su valle. El resto está ocupado por enormes cenagales. Parte de ellos son llanuras cubiertas de lastones (carex paniculata), musgos, matorrales y árboles enanos, que recuerdan la tundra. En estas llanuras crecen por doquier bosques pantanosos de árboles de hoja caduca, formados por alisos, abedules y fresnos. En la parte central del valle del Biebrza, en la reserva de „El Pantano Rojo”, crecen bosques de árboles enanos, compuestos de pinos. Entre los marjales se hallan elevaciones arenosas formando una larga cadena, los llamados trenes dunares.

Los cenagales son el refugio del alce, que sobrevivió únicamente aquí durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial, y el río, sus afluentes y sus canales salvajes constituyen el baluarte del castor. Estas dos especies, tras sufrir un casi completo exterminio por parte del hombre, se han podido recuperar precisamente aquí, a orillas del Biebrza. El valle de este río es uno de los espacios protegidos más valiosos de Europa como cobijo de aves acuáticas y de aves cuyo hábitat son los marjales (250 especies), constituyendo uno de los refugios más importantes de Europa central. Entre las especies más características que nidifican aquí están: el combatiente, la agachadiza real, el archibebe común, el zarapito, la grulla y una de las especie de carricero, el acrocephalus paludicola. Les acompañan, entre otras, algunas aves propias de cenagales y marjales, desgraciadamente en peligro de extinción, como la agachadiza común, la aguja colinegra, el aguilucho cenizo, el aguilucho pálido y la lechuza campestre. Los paisajes del Biebrza cautivan en cualquier época del año. En primavera las lagunas de aguas someras florecen cubriéndose con las flores amarillas de la hierba centella, y en verano, las praderas silvestres se adornan con las agrupaciones de lirios, salicarias (o arroyuelas) y ulmarias despidiendo en su entorno un delicado aroma. El valle del Biebrza está protegido dentro de los límites del Parque Nacional del Biebrza, acogido al Convenio Internacional Ramsar para la protección de las zonas húmedas.