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Una ciudad mágica

Wroclaw está llena de lugares mágicos. En el sitio donde se encontraba en el medievo el matadero municipal se alza hoy un monumento a las reses, lugar preferido por los turistas más jóvenes. En la calle Swidnicka, cerca de un paso subterráneo, fue construido el monumento al Duende, símbolo de la Alternativa Naranja, movimiento artístico contestatario, famoso en los años ochenta, que surgió como protesta contra la declaración de la ley marcial en Polonia. Uno de los monumentos preferidos por los niños es la fuente en forma de osito, que se halla en la parte sur del edificio del Ayuntamiento (se trata de una réplica de una escultura de bronce de 1904 que existió aquí hasta el año 1945). También merece la pena visitar el espléndido monumento al comediógrafo Aleksander Fredro, que se alza en la parte sur de la Plaza del Mercado (trasladado desde Lvov en 1956). Desde la Plaza del Teatro podemos hacer un recorrido en el tranvía Baba Jaga, que tiene en su interior una cafetería.

Después de visitarlo todo y hacerse una foto al pie de la picota del siglo XIV, merece la pena ver la ciudad desde arriba.

A los más atrevidos les recomendamos la terraza de la iglesia de Santa Isabel. Hay que subir 300 escalones. Los más perezosos pueden subir en ascensor a este mirador, que se halla a una altura de 60 metros. Por la noche puede ser fascinante un paseo por los callejones de Ostrow Tumski, iluminados por las farolas de gas.